
La baja de la edad de imputabilidad no va a solucionar nada. Es buscar una rápida solución a una consecuencia en vez de atacar la causa y prevenir. Debemos educar a nuestros pibes, son nuestros hijos, primos, hermanos, vecinos, amigos. No podemos dejar que los encierren en institutos que son hacinamientos de pibes que solamente los tienen ahí hasta que cumplan determinado tiempo y no hacen más que incursionarse en la práctica delictual. La solución consiste en evitar que esos pibes se conviertan en adultos criminales que a su vez tengan hijos que sufran las mismas desgracias que ellos. Algunos tuvimos suerte al nacer en un hogar, con una familia y con comida y una cama caliente y sábanas limpias. Otros no la tuvieron y tuvieron que arreglárselas como pudieron. Esos pibes crecen en “hogares” precarios donde conviven más personas de las que entran y que la mayoría de las veces no tienen una relación familiar directa. Son víctimas de maltratos tanto físicos como verbales, muchas veces también de abusos, no tienen límites y se crían prácticamente en la calle con otros niños como ellos. ¿Por eso los vamos a condenar y a encerrar? ¿Por qué no educarlos para que cuando crezcan la historia no se repita?
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